Nigeria, 5 de junio de 2025 – Las fuertes lluvias torrenciales que azotan el centro de Nigeria desde el pasado miércoles han cobrado la vida de al menos 97 personas en la ciudad de Mokwa, ubicada en el estado de Níger.
Las intensas precipitaciones han provocado devastadoras inundaciones que han arrasado viviendas, bloqueado carreteras y dejado a cientos de familias sin hogar.
Según informes oficiales del gobierno nigeriano, las lluvias no han cesado desde su inicio y se estima que continúen durante varias horas más. La situación ha sido catalogada como crítica, y las autoridades han declarado estado de emergencia en las zonas más afectadas.

“La cifra sigue aumentando”, declaró Husseini Isah, jefe de la oficina de operaciones de emergencia en Minna, capital del estado de Níger. “Pero en el último conteo, se han recuperado 88 cadáveres”, precisó, al tiempo que advirtió que todavía hay muchas personas desaparecidas y otras atrapadas por el colapso de viviendas y puentes.
Las autoridades nigerianas han desplegado equipos de rescate que trabajan día y noche en busca de sobrevivientes, en medio de difíciles condiciones climáticas. Barcos, drones y maquinaria pesada están siendo utilizados para acceder a zonas inaccesibles por carretera. Sin embargo, el terreno fangoso y las constantes lluvias han ralentizado los trabajos.
“La situación es realmente devastadora”, expresó un portavoz de la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (NEMA). “Muchas comunidades han quedado completamente aisladas. Las inundaciones han destruido casas, escuelas, centros de salud y cultivos. Hay una necesidad urgente de asistencia humanitaria”.
Testigos presenciales describieron escenas de caos y desesperación. “Todo fue muy rápido”, comentó Fatima Musa, una residente local que perdió a dos miembros de su familia. “El agua empezó a subir y no tuvimos tiempo de escapar. Logré subir a un árbol con mi hijo, pero muchos otros no tuvieron la misma suerte”.
El gobierno de Nigeria ha pedido apoyo internacional para enfrentar la emergencia y brindar ayuda a las víctimas. Equipos médicos, alimentos, ropa y albergues temporales son las prioridades inmediatas. Las autoridades también han iniciado campañas de prevención para alertar a otras regiones potencialmente en riesgo.
El presidente Bola Ahmed Tinubu expresó su pesar por lo ocurrido y aseguró que su gobierno no escatimará esfuerzos para atender a los damnificados. “Es un momento de dolor para toda la nación. Nos solidarizamos con las familias afectadas y trabajaremos sin descanso para brindar apoyo y evitar más pérdidas humanas”, declaró en una rueda de prensa.
Especialistas en cambio climático han señalado que este tipo de fenómenos extremos son cada vez más frecuentes en África occidental. Las lluvias intensas, combinadas con la deforestación, la urbanización descontrolada y un sistema de drenaje ineficiente, contribuyen a aumentar la vulnerabilidad de la población ante desastres naturales.
Las autoridades locales han recomendado a la población mantenerse informada, evitar zonas de riesgo y colaborar con los organismos de rescate. Asimismo, se ha establecido una línea de emergencia y centros de atención para quienes necesiten refugio o ayuda médica.
Aunque aún no se ha hecho un balance completo de los daños materiales, se estima que cientos de viviendas han sido afectadas, al igual que granjas y vías de comunicación. Las labores de búsqueda y rescate se mantendrán activas al menos hasta el fin de semana, según confirmaron las autoridades.
Esta tragedia pone de relieve la urgencia de implementar políticas de gestión del riesgo, infraestructura resistente al clima y una mejor preparación ante desastres naturales, en una región que enfrenta desafíos crecientes debido al cambio climático.